ETA sufre una hemorragia
En el día de ayer, se conoció públicamente que el histórico miembro de ETA, Josu García Corporales, y otros cinco activistas más, abandonan voluntariamente la organización de la que formaban parte.
Los seis activistas que abandonan ETA, en la actualidad se encuentran privados de libertad, cumpliendo condena en la cárcel alavesa de Nanclares de Oca.
Los activistas que abandonan ETA, según información difundida, son el ya citado josu García Corrporales, así como Fernando de Lus Astaloa, Luis María Lizarralde Izagirre, Andoni Altza Hernández, José Manuel Fernández Pérez de Nanclares, y José Antonio Hernández Velasco.
Tras dejar ETA estos seis activistas, más la reciente expulsión de otros cinco activistas, entre los que se encuentra Jorge Urruñuela, quien mantuvo una relación íntima con una funcionaria de prisiones, la organización sufre una hemorragia. Hemorragia que no extrañaría que pudiera no cortarse a corto plazo.
Todo indica que la perdida de activistas por no seguir las directrices de la organización, puede producir una herida profunda, y que la hemorragia sea incontrolable
Esta hemorragia, básicamente se produce a consecuencia de que sobre todo entre aquellos que se encuentran privados de libertad, se considera que se perdió una magnifica oportunidad, al no prosperar en la resolución del conflicto cuando se dio el proceso de alto el fuego permanente, y la correspondiente negociación con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
Si bien es cierto que en el transcurso de las negociaciones de paz, Zapatero se equivocó al no hacer concesiones, no es menos cierto que ETA no dudó en retomar la lucha armada, cuando debió mantener el alto el fuego permanente, a la espera de que la situación propiciase la resolución del conflicto.
En situaciones extremas, es comprensible la lucha armada, pero desde finales de 1982, no se da esa situación, y por lo tanto, ETA no tiene razón de ser, y menos tras la barbarie del 19 de junio de 1987.
